Otro político cobarde y patético

Pisotear a los más débiles no debería salir gratis.

Anuncios

Hace unos días falleció, en un Centro Asistencial de Melilla, un menor de origen marroquí. Ante este fallecimiento y el contacto de sus posibles padres, el consejero de Bienestar Social de Melilla, Daniel Ventura (PP), hizo unas miserables declaraciones:

“no voy a recibir a los padres del fallecido porque para que vengan a llevarse un cadáver que hubieran venido antes a por su hijo. No nos pueden dar una imagen totalmente falsa, como que ha llegado a España para trabajar y estudiar, cuando realmente vivía en la escollera y tenía problemas de drogadicción”

Supongamos que sea verdad que el chico tenía problemas de drogadicción, supongamos que se truncaron sus deseos de prosperar, que tropezó por el camino, que no disponía de recursos para buscar una salida y perdió el rumbo. ¿Acaso no es esta la situación de miles (cientos de miles) de menores españoles que sucumben en nuestros barrios al fracaso? ¿No le convierte en un objetivo para nuestras políticas sociales?

Creo que este es el mayor ejemplo de esa España que cuando ve a alguien en una situación de debilidad no piensa en echarle una mano, sino que los culpa de todos los males de su sociedad. De esa manera ocultan su negra gestión.

Una persona menor de edad que en un momento angustioso de su vida cae en las drogas no es un peligro, sino el eslabón más débil e inofensivo de la sociedad. Toca recuperar a esa España valiente, que no se asustaba tan pronto, ni por cuatro tonterías, ni por cuatro chavales que se han metido en problemas. España no puede convertirse en un “sálvese quien pueda”. Buscan que tengamos miedo los unos de los otros, la solidaridad les aterra: pone en peligro su forma de vida y sus privilegios.

Las declaraciones del consejero son la vida imagen de un PP que mientras celebra que “en España no existe ningún partido de extrema derecha“, usa a un menor fallecido como escudo humano para tapar sus miserias y captar el voto ultra. No me extraña que, tras haber pisoteado el nombre de su hijo recién fallecido, el consejero no se atreva a recibir a sus padres: a la hora de la verdad solo es un político cobarde y patético.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s