La música y las élites.

“Margaret Thatcher decía que la economía era el método, pero que el objetivo era cambiar el alma de los obreros. Desde la revolución neoliberal que lideró con Reagan se nos ha inculcado que el mundo es una competición darwiniana en la que si querías colaborar en vez de competir eres un pringado que no tenía mérito. Es increíble cómo eso nos ha cambiado a todos los niveles. En la música debió pasar algo parecido desde el día que Bob Dylan en el Festival de Newport dijo que no quería estar en un círculo con una guitarrita acústica, sino en en un escenario con un montón de focos y atronando. Fue un cambio estético muy valioso, importantísimo, pero no entiendo que todo el mundo quiera hacer sólo eso y el folk haya quedado como una música de paletos. Una comunidad no era un sitio en el que hay seis grupos, sino un lugar en el que todos tienen instrumentos en casa y tocan de una forma natural, hay siempre conciertos espontáneos en las casas sin necesidad de contratar a un artista… El flamenco también. Era una fiesta que se organizaba en la casa más grande que hubiera. Cantaba la abuela, el padre, la niña y cada uno aportaba lo que sabía hacer mejor. De repente en los 80 se lleva a Camarón a un teatro, se colocan los focos y se cobran entradas a precios que sólo se podían permitir las élites económicas, como [Jesús de] Polanco, que era muy aficionado y le vi muchas veces en este tipo de conciertos. La cuestión es que cuando acababa la actuación los mismos gitanos se montaban una fiesta que era donde realmente hacían lo que les gusta. Eso es la cultura del soundsystem, un movimiento democratizador en el que la falta de dinero no impide pasarlo bien. ¿Qué hace con eso el neoliberalismo? Pues lo mismo que el Sónar, llevárselo de la calle a un recinto municipal cerrado, poner entradas a 150 euros, llenarlo todo de patrocinios y logos, poner las cervezas a tres euros y las copas a siete, y lo que era en principio algo que igualaba y unía se convierte en un fenómeno elitista. Si alguien hacía un festival barato como el Monegros, que muchas veces llevaba carteles prácticamente idénticos a los del Sónar, lo que se hace es desprestigiarlo: “ahí van los teleoperadores, los mensajeros y los reponedores de los supermercados”. En cambio en el de las elites te puedes encontrar al diseñador que te gusta o a esa modelo influencer.

Espero que con este fragmento destacado os den ganas de leer esta entrevista a Victor Lenore, no tiene desperdicio.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s